Lo que me lleva a hacer la siguiente infografía es un hecho que me ha causado mucha… solo digamos que I dont want to live in this planet anymore. Cada vez que leo algo en un diario on-line pasó por una experiencia desconsoladora al llegar a la sección de los comentarios. Cualquiera fuese el aprendizaje o interés que haya tenido en la publicación es destruido por los comentaristas (que por supuesto son todos expertos en todo).

Los diarios on-line en algún momento se llenaron de orgullo -y probablemente lo sigan haciendo- porque según su interpretación optimista y marquetera, habían formado una; “Comunidad”. Claramente, y por sobre todo en esta posmodernidad, esa idea de comunidad es discutible, por lo que no entraré en mayor detalle. A lo que quiero referirme acá es que si alguien va a formar una comunidad donde la participación se da en ésos términos,  le está haciendo un claro daño a la sociedad y más que orgullo debería de sentir vergüenza.

Por supuesto, hablo de la generalidad del comentarista, todavía hay algunas personas razonables. Que más que críticas se merecen halagos por resistirse a no insultar a esa gran mayoría de insensatos incapaces de elaborar un argumento, sustentar evidencia o, peor aún, a no reconocer sus errores.

Con respecto a las posibilidades de lograr participación democrática, ciudadana o como se le llame, tampoco me referiré, puesto también es un tema discutible -incluso en este contexto.

Por lo que esta infografía es un retrato o narración de lo que analizo como una discusión en donde es imposible el ni siquiera llegar al concenso de estar en dicenso. Y eso si que es indiscutible, una discusión eterna que ni siquiera puede ser llamada discusión, es algo nocivo para la sociedad. Ni siquiera desde el punto de vista de la teoría del conflicto podría ser amparado semejante horror, porque no hay ningún conflicto. El mismo proceso y resultado se podría obtener sentando frente a computadores a una cantidad equivalente de simios.

comentarista de diario on-line

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